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¿Qué aporta la robótica social al cuidado de personas mayores?

11 Julio 2019
robótica social

La robótica social ha llegado al sector de la salud para proporcionar asistencia física y emocional, mejorar la calidad de vida de las personas y, por ende, su salud.

Tombot mueve la cola, levanta las cejas y responde a las caricias emitiendo sonidos. PARO emite sonidos y mueve su cuerpo, desde la cabeza hasta la cola, en función de cómo le toque y le hable el usuario. El aspecto del primero recuerda a un perro de peluche marrón y está pensado para reducir la ansiedad de personas con demencia. PARO recuerda a una foca blanca y es un complemento a las terapias de enfermos crónicos. Se trata de dos robots mascotas diseñados para interactuar con personas mayores.

Robots mascotas para aliviar la ansiedad, soledad y depresión

Los robots mascotas crean un ambiente positivo y producen resultados psicológicos similares a las terapias con mascotas reales pero con la capacidad de ser controlados a través de inteligencia artificial y la utilización de sensores. La investigación llevada a cabo por la Universidad de Auckland durante 12 semanas reveló la capacidad de las mascotas robóticas para aliviar la ansiedad, la soledad y la depresión de los mayores que residen en centros residenciales.

Robots sociales para rehabilitación y ejercitar la memoria

Pero no solo los robots mascotas han llegado a la asistencia sanitaria, otros robots sociales utilizan su capacidad para comunicarse con el usuario y responder a sus emociones para adecuar sus respuestas, recordar la medicación o mejorar la eficiencia de los tratamientos.

La precisión y libertad de sus movimientos permite al robot Nao acompañar al profesional sanitario en la impartición de clases de gimnasia de mantenimiento o procesos de rehabilitación. Muestra a los mayores los ejercicios que deben realizar a un ritmo adecuado para sus capacidades psicomotrices.

Otro robot fabricado por Softbank Robotics, Pepper, propone ejercicios para entrenar la memoria en una residencia de mayores. Interactuando con el robot a través de su tablet y por voz, el usuario se enfrenta a distintos juegos y aplicaciones para resolver problemas acordes a su nivel cognitivo.

Esto son solo algunos ejemplos de uso de robots sociales en la salud. La investigación e innovación resultan fundamentales para explorar el potencial de la robótica social en la asistencia y cuidados de los mayores. La profesora de la Universidad de Minnesota Duluth, Arshia Khan, y su ayudante, Yumma Anwar, trabajan en el desarrollo de un software que permitirá al robot Pepper ayudar a las personas con signos incipientes de demencia o Alzheimer.

Conectado con un reloj inteligente que el usuario debe llevar en su muñeca, el robot monitoriza: los ritmos cardiacos, la temperatura corporal, controla el sueño, las caídas, los temblores en las manos, etc. Pepper remite diferentes alertas al cuidador para que compruebe ulceras, tome la temperatura, etc.

"Los robots como Pepper pueden ayudar a quienes padecen demencia al permitirles mantener una calidad de vida y funcionar de manera independiente", afirma Arshi.

Beneficios de la robótica social en el cuidado de mayores

El uso de la robótica social en la asistencia sanitaria resulta “muy beneficiosa desde el punto de vista de la atención de los pacientes, la eficacia y precisión del tratamiento y logra un aumento de la calidad de vida y la esperanza de vida”. Tal y como recoge las recomendaciones de la Comisión Europea sobre normas de Derecho civil  sobre robótica, que matiza que se debe dar prioridad a la relación entre médico y paciente.

Asimismo los sistemas sanitarios encuentran en la robótica social una solución eficiente para afrontar los retos que plantea el envejecimiento de la población y la necesidad de encontrar herramientas que permitan una financiación sostenible. Según el informe Perspectivas de la Población Mundial  de la ONU, en 2050 se duplicará el número de personas mayores, es decir, se pasará de 962 millones en 2017 a 2.100 millones en 2050. Además, Europa es la región con más personas mayores, un 25% del total.

La robótica social pone a disposición de los profesionales sanitarios una solución que contribuye a mejorar la calidad de vida de los mayores fomentando el envejecimiento activo y combatiendo el aislamiento y la soledad.

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